Te hago una pregunta,
tengo una duda y es sincera:
*
Cuando el día se acaba y extenuado te encomendás a la noche,
cuando en tu casa cada uno se devuelve a la intimidad de su cuarto y de su estar con uno mismo,
y te quedás solo;
cuando la luz palidece esforzándose cada vez más para dar la misma luz,
y el frío llena los espacios vacíos, hasta los que se pretenden invisibles entre tus sábanas;
cuando impera el silencio
y el vértigo del futuro (inmediato: del mañana; mediato: del infinito todo);
cuando entre papeles y proyectos y organigramas te sorprendés a vos mismo bostezando,
y presentís la inminencia de la victoria de dos párpados dormidos,
conduciéndote obligado al universo de los sueños.
*
Entonces,
te pregunto,
porque tengo una duda y es sincera:
*
¿No sentirías
mientras el frío que te aguardaba escondido entre las sábanas te rodea y se te mete en el cuerpo
una sensación gris, como a sabor amargo, como ante la presencia de una ausencia?
¿No te vendrían ni un poco de ganas
de que mis pies tibios por las medias se asomen tímidos a los tuyos, se acerquen tomando coraje, se superpongan ansiosos y finalmente los acunen hasta que ellos también se queden dormidos?
¿No considerarías un milagro
estar lo suficientemente cerca de alguien que te ama tanto que se quedaría helada como un témpano
sólo para darte todo su calor?
¿No recibirías como un regalo
la propuesta sin sentido de huir por unas horas juntos del fin del mundo para emprender un viaje al paraíso, sin riesgos ni efectos adversos, efímero pero verdadero?
¿No te aliviría
sentir que beso tus 2 párpados cansados quitándoles su postura de afligidos y devolviéndoles lo hermoso?
(y si no los creés hermosos, deberías de verte dormido).
*
¿Cómo te sentirías
si esta mujer enamorada te arropa, te mira, te desea buenas noches, y te asegura que se quedará cerca sólo para cuidarte, para vigilar que tu sueño transcurra sereno, que de tan cerca tu sueño sea su sueño, que no te asustes, que no te agites?
¿Qué harías
si como una paloma
se encoge sobre sí misma acercando su espalda a tu pecho, su pierna a tus piernas, su cara a tu cara, como invitándote a que te hagas uno con ella olvidándote del mundo entero, abrazándola?
*
Ahora la noche reina,
No pienses en la mañana.
Te hago una pregunta,
porque tengo esta duda y es sincera:
¿Dejarías que me quede con vos esta noche,
hasta el alba?
